GUANGZHOU, China, 5 de enero de 2026 /PRNewswire/ — Desde las trincheras de la Guerra Civil Española hasta las playas azotadas por la tormenta de Normandía, un grupo olvidado de combatientes chinos luchó codo con codo junto a las fuerzas antifascistas europeas, pero sus sacrificios han permanecido en gran medida invisibles para la historia. Combatientes chinos olvidados en el campo de batalla europeo | Brothers in Arms ⑤, un documental producido por South, descubre las historias poco conocidas de los voluntarios chinos en el extranjero que lucharon contra los regímenes nazi y fascista entre 1936 y 1945, revelando un poderoso legado de solidaridad internacional, valentía y sacrificio compartido que trascendió las fronteras mucho antes del final de la Segunda Guerra Mundial.
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Entre 1936 y 1945, con el respaldo de la Alemania nazi y la Italia fascista, una sombra de inhumanidad se extendió desde España, envolviendo gradualmente a toda Europa.
Durante esos años, un gran número de chinos de ultramar participaron en la lucha en los campos de batalla europeos. Ya fuera viajando con unidades militares o uniéndose voluntariamente, lucharon junto a aliados internacionales, soldados locales y civiles contra los regímenes fascistas.
Su valentía fue reconocida con medallas y honores por parte de varios gobiernos europeos. Sin embargo, sus historias han permanecido en gran parte desconocidas.
«Existe una larga historia de compromiso chino con la solidaridad internacional», afirmó Hwei-Ru Tsou, quien, junto con su marido Len Tsou, lleva mucho tiempo investigando sobre los soldados voluntarios chinos en la Guerra Civil Española y ha dedicado años a reconstruir este capítulo olvidado.
La historia desconocida de los chinos en Iberia
En julio de 1936, con el apoyo de Hitler y Mussolini, las fuerzas de derecha lideradas por Francisco Franco, incluida la facción nacionalista española y la Falange, iniciaron una guerra civil con el objetivo de derrocar a la Segunda República Española.
Este conflicto también convirtió a España en un campo de pruebas para las naciones fascistas, que probaron nuevas armas y tácticas, como el bombardeo de Guernica, el primer bombardeo intensivo de la historia de la humanidad.
En octubre de 1936, las fuerzas rebeldes lanzaron un feroz ataque contra la capital, Madrid. Ante esta crisis, en respuesta al llamamiento de la Internacional Comunista, llegaron al campo de batalla las primeras Brigadas Internacionales, compuestas por unos 2.000 soldados voluntarios. Entre ellos se encontraba un voluntario chino llamado Paul Yan.
Según las estadísticas, más de 40.000 soldados voluntarios de 53 países se unieron a la Guerra Civil Española y apoyaron a las fuerzas republicanas entre 1936 y 1938, incluidos los chinos de ultramar.
«A pesar de enfrentarse a la agresión japonesa en su país, estos soldados voluntarios chinos comprendieron una verdad: si Hitler, Mussolini y Franco prevalecían en Europa, un frente fascista aliado con Japón pondría sin duda en peligro la supervivencia de China», añadió.
Según Hwei-Ru, Tchang Jaui Sau fue seleccionado como representante de las Brigadas Internacionales entre 40.000 personas con motivo del primer aniversario del estallido de la Guerra Civil.
«Tchang Jaui Sau y Liou Kin Tien lucharon en la batalla de Segovia. Muchos de sus compañeros huyeron cuando cayó la bomba en su tienda médica, pero Tchang y Liou se quedaron y siguieron salvando a los heridos», destacó Hwei-Ru.
Según Hwei-Ru, tanto Tchang como Liou fueron llamados ‘soldados legendarios’ por sus compañeros de las Brigadas Internacionales.
Tras la Guerra Civil Española, algunos de los soldados voluntarios chinos y médicos extranjeros de las Brigadas Internacionales se dirigieron a China para luchar contra el militarismo japonés, entre ellos el médico canadiense Norman Bethune.
La historia no contada de los chinos en la costa francesa
En la mañana del 6 de junio, se lanzó a lo largo de la costa francesa el desembarco de Normandía, el mayor asalto anfibio de la historia de la humanidad. Más de 150.000 soldados aliados tomaron por asalto las playas de Sword, Juno, Gold, Omaha y Utah bajo el intenso fuego alemán, sentando las bases para la victoria en el frente occidental de Europa.
Huang Tingxin, un oficial chino en prácticas que vigilaba el perímetro en el ‘HMS Searcher’, un portaaviones ligero de la Armada Real Británica, escuchó por primera vez el anuncio por el intercomunicador del barco y se enteró de que los aliados habían desembarcado en Normandía.
«Una cosa interesante es que mucha gente piensa que el Día D fue una operación liderada por los estadounidenses», indicó Sacha Marsac, director de operaciones (Francia) del British Normandy Memorial. «Tampoco esperábamos que hubiera soldados chinos que se unieran a la operación del Día D».
Según los materiales históricos, además de Huang, hubo otros oficiales chinos que participaron en el Día D, llevando a cabo diversas misiones, como destruir las fortificaciones defensivas de la Alemania nazi y proporcionar cobertura a las fuerzas de desembarco.
«Los chinos no solo luchaban en el Lejano Oriente contra la agresión japonesa, sino que también estaban aquí, en Europa, luchando contra el fascismo», comentó Marsac.